A alguien en este mundo, estos años, yo inspiré en sueños: La última palabra para amar es amor, pues la primera fue siempre JUSTICIA

"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-

Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás

Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades!

sábado, 19 de junio de 2010

Una esfera más grande que el sol y a la vez más pequeña que el átomo

58

(Una identificación de espacio y masa-energía, declarada esta última como el único tiempo. Y aprendamos a aceptar la inmortalidad de algo, aquí, protón, por mucha decepción que dé esto a nuestro sadismo)

Esto conseguiríamos aplicando la paradoja de Banach y Tarski, por ejemplo… al hacer rodajas la redondez del iris de nuestros ojos o el ojo de su aguja, pupila, y juntarlos de nuevo. Y pongo el ejemplo imposible del iris pupila, pues imposible, dicen, es la realización de tales cortes, tan irrealizable como cortar el punto. ¿Por dónde? Pero así son nuestras inestimables matemáticas, al parecer capacitadas para diferenciar lo imposible de lo posible jugando con sus alquímicos símbolos al intento inútil de arrancar de las mentes las más profundas realidades sobre las que derraman sus chinescas sombras de pesadilla. Aunque tienen la bondad de decirnos por dónde acometer que algo como un átomo llegue a ser toda una señora estrella: Los cortes han de hacerse siguiendo superficies especiales que no tengan planos tangentes. Cosa que al parecer este Universo no está por la labor (siempre diciéndole a Dios o al Universo lo que tienen, son, o pueden o no pueden hacer) de esas seráficas superficies donde nada que las componga entre ello se toque. Sólo admitimos, como se ve en el ejemplo, cortes –nada del me acerco sin tocarte- y a ser posible con la saña sádica del “te mato y te asimilo”, o “te mato, penetro con esta daga esta bala y a continuación me como tus sesos para asimilar tu energía”; “te mato –-las partículas- y me pongo yo a vivir de esa energía prestada”; “te mato y te desplumo”: Hay que ver lo que se parecen el infame mundo político y sus armas al matemático y las suyas sobre todo si aplicaciones contables, fiscales, y esos robos y crímenes de las altas finanzas que a sus pechos criaron.

Pues bien, al parecer los neutrones son, en sus desplazamientos, esas criaturas o realidades de nuestro Universo, seráficas y sadomasoquistas a la vez, que echan por tierra lo imposible o paradójico de esta cuestión: En sus curvas trayectorias no admiten tangentes de líneas o planos que se acerquen sin llegar a cortarlos. Mátame; pero no me toques. Noli me tangere. A ejemplo del sumo poder Dios de todas las religiones, o político-militares-económicos poderes terrenales: Matan, cortan, te hacen rodajitas y sin llegar a tocarte. ¡Fijémonos si están en nuestro mundo esas superficies que la matemática declara ajenas a él!

Y ya que vemos que pueden ser tan posibles en nuestro mundo cosas tan increíbles como hacernos rodajitas el ojo de aguja de la pupila por donde la vista enhebra y construir con las mismas algo que llegase a igualar al Universo todo, si penetrante el sentido de esa visión, si puntual, que aunque como el Universo fuese, no dejaría de pasar como una partícula en el mismo, esa esfera más grande que el sol y a la vez más pequeña que el átomo. Pienso en las longitudes de onda –frecuencias- o energía de esa partícula, el nucleón, ya presentándonos su cara de neutrón, ya de protón: Su naturaleza energética y a la vez tamaño de su onda, ¿qué otra evidencia más clara que lo que vemos en esta partícula, su naturaleza de luz-radiación- el tamaño de la onda que es, no otro tamaño que el de su propio habitáculo, el fermi 10-15 m, para decirnos esto, que si hay una identificación de dimensiones como espacio-tiempo, que ni sabemos bien a lo que se refiere a no ser por los relojes y las citas, ya de mí contigo, ya de la gravitatoria cita de cualquier meteorito cruzándose en la trayectoria de planeta el que fuese, más lógica y total es la identificación del espacio con aquello que contiene: masa-energía? Total, ya que no habrá más tiempo (que diría el Ángel del Apocalipsis) que el que en sí es la masa energía. Eternidad como tiempo propio del protón, esas partículas inmortales que no conocen desintegración, aunque esta especie tan proclive a la muerte siempre que sea de lo otro no ellos, sigan pertinaces a la búsqueda de la desintegración del protón, ese “insignificante” detalle que daría por válida la estúpida teoría física sobre la que han construido todo. Con lo cual ¿qué tendrá de válido ese edificio matemático más que físico que han construido para engaño de todos, incluidos ellos, como modelo a la verdad que subyace a todo?

En esta imagen vemos los monstruosos tanques que han construido a enormes profundidades en minas (si hubiesen tenido que sacar el carbón de ellas, ya hubiésemos visto si se ponían a derrochar el dinero perteneciente a esos mineros que murieron de silicosis ya que carecieron de medicina a la que acudir pues de sus ingresos previamente se les robó el capital que hubiese servido para rescatar su salud en peligro únicamente para enriquecer políticos y subvencionarles a ellos)
Ahí vemos, bajo el agua, las lámparas ilumina “desintegración” de protones, mientras los físicos se pasean en barca por el tanque colocado en esas cavidades que costaron la vida a tantos, el horadarlas para sacar su entraña de roca y otros minerales a expensas de su vida y sus pulmones. Si ampliamos la imagen podemos ver la cara de bobas (aunque bastante más estultos los mendas, sres. físicos, que ahí las colocaron), que se les ha puesto de tanto esperar a esas tontainas bombillitas que jamás iluminarán la desintegración de un protón.

Y desde luego que hay aquí, en esta identificación de espacio y masa-energía, declarada esta última como el único tiempo, la sola Teoría de Unificación válida. Pues ahí están representadas, en esa dimensionalidad de todo lo que existe: espacio-masa-energía-(tiempo), esas cuatro fuerzas o manifestaciones de la única de la que cada una de ellas ofrece un aspecto.

Esta podría ser la moraleja:
Aprendamos a ser como el nucleón protón-neutrón: Ocupar no otra cosa que nuestro propio espacio. Y aquí se nos aparece la semilla del sicomoro de la parábola evangélica en su comparativa con el Reino de los Cielos.
Aprendamos a ser como el inmortal protón: No otra cosa que su propio espacio-masa-energía-(tiempo) Tiempo, esa inexistencia para estas partículas, cuya media estiman en 1035 años pues siguen empeñados en la búsqueda de su mortalidad.

Las vidrieras de la Catedral de León como mis Tablas

57


Esta imagen de las vidrieras de la Catedral de León cual mis Tablas de Luz por partida doble como tras haberme tomado algunos vinillos también de León o tal vez de Jerez o de las tierras de Lugo o ese garnacho rojo y espeso que se elaboraba en Hortaleza cuando era un pueblo este barrio de Madrid. Con ellas debiera haber presidido mi capítulo anterior. Mas como nunca es tarde (Eso que nos lo pregunten a los que jamás llegamos a parte alguna de que nunca tuvimos accesibles las imprescindibles armas para forzarlo: dinero, contactos, circunstancia) Aquí ornamos con esta explosión de luz, del lila color de esa flor que en este libro llamamos de la inmortalidad: el humilde azafrán de los prados, colchicina freno a la mitosis o al derroche celular; del lila color en el que quedó convertida después de su muerte Alejandra Pizarnik de tanto mentar la flor de igual nombre mientras viviera con el vivir de este mundo que no otra cosa es que decadencia, ensuciarse, arruinarse, o más exactamente dicho: que te arruinen, las circunstancias los otros, siempre ciegos; y a los cuales jamás conmoverían las luces de esta vidriera y menos las de mis oníricas Tablas por mucho que emanadas del mismo Pantócrator en el que dicen creer. A los cuales lo único que conmueve es algo tan opaco como el dinero, piedra sillar de su sucio y torpe mundo.

ες ES, La fabulosa enzima (Enzimas para una fábula II)

56

En química se anota con esta abreviatura, ES, la sustancia compuesta por el sustrato y la enzima que lo cataliza o convierte en una molécula distinta a la de en origen.
Enzima esa fabulosa molécula que acelera las reacciones químicas hasta un millón de veces. Y al pensar en este acelerador ¿cómo no recordarnos del catabolismo catastrófico o cuasi instantáneo estado de desintegración, la muerte toda de golpe en aquel cuerpo, radiación al segundo, nanosegundo o fentosegundo, conducente a un anabolismo de Resurrección o recomposición al otro polo (mundo dimensión) de ese extraordinario hecho? Muchas y muy fabulosas enzimas debieron actuar ahí.

He de recordar aquí mi sueño de pubertad, como aquel de la célula en estado mitótico que inspiró un entero libro, éste, y cuando él, los dos fenómenos oníricos compartiendo las mismas fechas junto con otros tres sueños más: En él se me hacía entrega de unas Tablas muy muy distintas a las de Moisés, aunque con una forma curiosamente igual:

Si en la imagen que se muestra sustituimos esos dos pedazos de piedra --en los que aparece hasta la gracieta de una cinta adhesiva para recomponer la rotura del estrellamiento de las mismas contra las cabezas de los hijos de Israel al ser lanzadas sobre ellos por un despechado Moisés, además del añadido de mis dos ες ες protagonistas del sueño-- y la V entre los senos de su parte superior, por algo parecido al espacio vacío entre las figuras de Jesús y Juan (En nuestros días y a partir de la novela El Código da Vinci, hoy se diría Miriam de Migdal en lugar de Juan. Lo cual no quita para que muchos apreciasen antes que el afortunado autor de esa novelita lo muy mujer de esa figura de Juan, tan del estilo del homosexual Leonardo poniendo mujer en lugar de hombre en tantos de sus cuadros, quizá incluso en su famosa Mona) en el mural “La última cena” de Leonardo da Vinci, y a la vez sustituimos la imagen de Juan por la figura de otro dios también sedente con la cabeza no inclinada hacia la derecha como la de Juan en el cuadro para que mejor forme la V entre los senos de las Tablas, y ambas figuras, en lugar de con los colores del cuadro, iluminada por una luz la imagen del Cristo cual representación del Pantócrator, y la del dios que aparece a su izquierda (Cristo ocupaba la posición del Juan del cuadro en ese sueño) tal como la piedra de la imagen de las tablas de Moisés, un dios pétreo del que entran y salen figurillas humanas como los gusanos en una manzana, las hormigas de su hormiguero…
Pues ya tenemos las Tablas que a mí me fueron entregadas en aquel sueño. Unas Tablas, dos figuras, la una de luz, la otra de piedra, sobre las que aparecía un mensaje escrito en griego; las palabras escritas en ambos lados de la Tabla, también de luz. Mensaje del que sólo pude traerme a la vigilia la primera y la última palabra, a modo de firma y encabezamiento, ambas la misma sílaba griega que escribí en el título y puse en la imagen de las tablas de piedra: ες. Monosílabo al que hemos de atribuir su significado más exacto: el adverbio “dentro”, también las preposiciones “de” “a” “hacia” “hasta”, ες - εις. Y sustituyéndolo a lo jónico por su otra forma, εις , nos encontramos que ese εις acentuado de diferente forma es la segunda persona del presente de indicativo, ει, de dos verbos, ειμι, que se diferencian también por sus acentos y se corresponden, uno con los verbos ser, existir, vivir, haber, con lo cual aquel encabezamiento y firma, además de “Dentro”, diría: “Eres”, “Existes”, “Vives”; y el otro con los verbos venir, caminar, pasar, viajar, irse o partir y con valor de futuro, con lo cual diría el mismo encabezamiento y firma: “Vendrás”, “Caminarás”, “Pasarás”, “Partirás”. También y dado que se corresponde a dos formas distintamente acentuadas de ειμι , podemos pensar, si queremos y además tenemos toda la libertad de interpretar aunque sea lingüísticamente nuestros sueños, que una de las formas de ειμι se correspondiese con el encabezamiento o nombre de la persona a la que va destinado el mensaje onírico y la otra con el nombre de quien lo firma, o con como acaba el mensaje.
Si encabezamos por “Vendrás”, “Caminarás”, “Pasarás”, “Partirás”, algo en futuro si a un vivo se refiere, algo que le sucederá (Y desde luego que iré, ya voy, caminaré, ya lo hago, pasaré y partiré hacia la muerte, lo que nos tiene que suceder a todo vivo, sea por transformación instantánea como a Cristo y como se escribiese en aquellas cartas de Pablo de Tarso: “todos serán transformados”, aunque todos morirán, añado, o no, ya que así: transformación), y ese sería mi nombre si a mí destinado el mensaje, el que en sueños me lo envía sería: “Eres”, “Existes”, “Vives”. Alguien la mar de amable ya que se firma autoafirmando a su destinataria.

A 2010 creo que no hemos de escamotear la continuación de ese sueño de adolescencia o primera juventud con otro sueño habido en 2003 ó 2005 ya que además contiene la recuperación del mensaje perdido al paso a la vigilia en aquel primer sueño.
Después de que en 2002 me hablase de su viva voz, y otras apariciones y sucesos ya explicados, o por explicar, en mis libros-diarios aquí a ella dedicados, la poeta suicidioasesinada Alejandra Pizarnik, ese sueño de 2003-2005 en el que ella aparece y el escenario es ese mismo Pantócrator o Cristo revestido de majestad, ella, yo, a saber dónde, en virtud de qué ciencia y a qué Cielo yo te veo ascender (para autocitarme) Y allí en ese a saber dónde, Cielos, Ciela mía, Lugar tan deseable si la contiene, allí, ante ellos, ella como un camarada de aquel Pantócrator, yo aparezco con mis Tablas... Y un traspiés y san se estrellaron contra el suelo. Mi mala fortuna, no como la mala hostia de Moisés estrellando las suyas contra las testas de los judíos infieles a su dios, al dios de Moisés que éste, cual Mahoma, obligó a todos los demás a que adoptasen. "Mi mala fortuna" que yo al despertar de aquella representación onírica interpreté incluso que ella me puso la trampa o burlona zancadilla para que eso sucediese: Mis pobres Tablas por allí hechas trizas ante su sonrisa burlona, que ya, en sí, lo decía todo para que yo interpretase como zancadilla mi traspiés.

Esa es la continuación onírica al cabo de treintaitantos años del primer sueño y unas Tablas. Y sí, contiene la recuperación del mensaje perdido, como dije. Eso es lo que interpreté posteriormente, además de sentir ese traspiés onírico como toda una zancadilla: Ella, su vida apagada antes de yo conocerla, sin yo haberla conocido, yo conociéndola al cabo de treinta años de ella haberla perdido en las garras de un suicidio que, como todo suicidio, no es otra cosa que la forma más vil de asesinato que las sociedades o la generalidad de las gentes obran sobre la persona sola. Ella era el mensaje de luz perdido en aquellas tablas de las que sólo quedó ese ες, ες, que era, somos ella y yo. De una ες a otra, medie o no el Pantócrator, el Paráclito... O la madre que nos parió a ambas, he de decir que incluso con menos fortuna la mía a mí, aunque ella dejase de vivir tan pronto y yo continúe aquí, esperando, esperando, como decíamos del Ángel Caído, yo, en el cap. anterior. Tan caída por gracia de nuestros congéneres que ni unas Tablas y encima de luz, no como las pétreas de aquel pater noster bíblico, me sirvieron para salir de la miseria, cuando a aquél continúan las suyas cinceladas a bruto zurriagazo de martillo contra la piedra (que ya burdo el engaño y todos se lo tragaron) sirviéndole de fama póstuma y herencia en especies no ya a la propia religión que él fundó o de la que se hizo el amo, sino a la que de ella se sucedería y en el nombre de ese Pantócrator de mi sueño, y tal como le quieren ver la generalidad imbécil de los que se dicen sus seguidores, mismo nombre de aquel desgraciado al que asesinaron y puede que algún extraño suceso físico químico, cual los aquí apuntados, de veras le resucitase. Fenómeno del que no hubiese debido tener él la exclusividad, pues ¡cuántos y cuántos han muerto y hasta de psíquicas y físicas mayores torturas que la suya! Aunque toda tortura, todo sufrimiento, todo asesinato, suicidio, todo acorralamiento es ya de por sí mayúsculo en cuántos y cómo se diese.

viernes, 18 de junio de 2010

Satán astrólogo

55

Solamente él y los Magos, Reyes astrólogos de Oriente, supieron con quién estaban tratando. Y más mérito para el primero que lo supo cuando ya todos empezaban a ignorarlo: En el desierto de la desolación, la prueba de conciencia.

Si fue astrólogo, que hace tiempo, nada más que un instinto satánico de superioridad pudo inspirarnos, nos puso sobre el tapete de nuestras invocaciones: cuadernos en que escribo estos versos, versículos, poemas, fábulas, el titulado, cual los capítulos anteriores: “Química de la resurrección”. Temo haber perdido el original y lo único que quedó de lo mismo es lo que ahora en mi cabeza y vuelta a reescribirlo (Al releer esto a 2010 no puedo por menos de asombrarme desde cuándo la idea en mi cabeza de encontrarle una química o una física a hecho tan extraordinario como la resurrección, si estas palabras fueron escritas en los años ochenta del pasado siglo y ya entonces daba por perdido el poema al que hacía referencia. Y desde luego que “vuelta a reescribirlo”. No será por tesón ante la adversidad como el de la santa Esfinge del Nilo).

Mas poco importancia ha de dar a lo suyo y menos hemos de tomarnos por importantes aquell@s a l@s que inspira, si él, o ella, creyó en el desierto en aquel al que nadie creería nada más que unos pocos desheredados como él, en aquel en el que nadie cree en realidad aunque en su nombre hayan levantado esos emporios que solamente son un insulto a su persona, religiones en su nombre. Extraviamos unos versos, pues aquí tenemos su vuelta a la carga, sean prosas estos poemas de la Química de la Resurrección.

Olvidemos los sucesos de la pobre adolescencia. Ya que cuando se predice el futuro, se lo produce o lo estamos precediendo (Y todavía lo estamos a 2010. A pesar de esa examen de la Síndone con los mecanismos de la tecnología moderna desde ya entonces, años ochenta, ¡y aun a pesar de que desde los primeros años de este nuevo siglo nos atrevemos a hablar de inmortalidad, o de vidas prolongadas a lo Matusalén en estados de total autonomía o perfecta salud!, ¿quién habla, cuánto, cómo, cuándo, o investiga en profundidad de estos temas, y no esa mamarrachez de prolongar nuestras vidas a ejemplo en años de los patriarcas bíblicos, sino vida total –-miedo nos da escribir “eterna” por el aquel de que puedan lapidar nuestro derecho a expresarnos con más celeridad, a la vista lo escrito aquí y sin publicación desde los años ochenta--, vida antes de aquí, vida después de esto; a qué ciencia atea y sus catedráticos tememos del mismo modo que antes ese pánico sagrado ante los que no fueron otra cosa que poco menos, o mucho más, que criminales, papas, obispos, sacerdotes; estaríamos con ello corroborando que a unos criminales suceden otros, que a unos enmudecedores, otros, que el poder criminal ayer, e incluso hoy, lo ostentaron obispos y hoy lo ostentan de forma tan absolutista catedráticos y toda la legión de estudiosos que les sirven no atreviéndose a alzar su voz por encima de la doctrina que ellos impartan llamándola ciencia? Ahí tenemos al “genio” Einstein sin que todavía nadie se atreva a enfrentar su doctrina a pesar de los múltiples descubrimientos que la contradicen de plano, quizá más que con cuantas chorradas el estatus social de la ciencia física pretende seguir consagrándolo a régimen de inamovible). Sabemos que en realidad algún día la ciencia física-química habrá de preguntarse por ese rayo, o por ese extraño metabolismo, catabolismo destructor fulminante al que siguió un anabolismo o recomposición de lo orgánico a dimensiones que desconocemos.


Y a 2010 finalizaremos estas palabras, a las que tanto he añadido con esta fecha, con estas tres fotografías que realicé por los años setenta a la única estatua, no sé si hasta el momento actual, pero si hasta hace poco, erigida al Ángel Caído, y fue naturalmente aquí, en España, Madrid, Parque del Retiro, que aunque tengamos esa fama de beatos e inquisidores católicos, ni jamás inventamos la Inquisición, que lo hicieron los franceses para exterminar cátaros gracias a una absoluta falta de saber defender lo suyo por parte de los reyes de Aragón de cuando aquella cruzada genocidio para apropiarse de las muchas riquezas y tierras de una sociedad más libre y más rica como fue la de los condados Occitanos de entonces que si a un rey reconocían era al de Aragón; ni inventamos la Inquisición, y además nuestra cultura hunde sus raíces en la noche de los tiempos de Tarsis, en aquel neolítico donde significase tanto la mujer. Ángel Caído, Satán, y vaya usté a saber lo caído o lo maldito como “puta” se dijese hasta hoy de Miriam de Migdal, o de traidor de Judas, cuando aparecieron ejemplares de los Evangelios que la Iglesia hizo desaparecer, tales como precisamente el de Miriam o el de Judas, el de Felipe y otros. Satán, Ángel Caído, quizá radicación positiva o de anabolismo que vino a recoger a aquella radiación leptónica o catódica que sucediese como catabolismo catastrófico en alguien que se quiso, y todavía se querría, muerto; Satán, el Adversario, quizá el Adversario de toda la inmundicia que en este mundo de genocidas se da por bien sin serlo, al que en este escrito aludíamos como Rey Astrólogo e incluso más… Estas imágenes del Ángel Caído, puedo ser yo, pues también lo estoy, que todavía aguardo mi hora tras tantos y tantos y tantos años de pensar lo mismo, aguardo con ese tesón ante la adversidad que decimos en lo aquí escrito de la Esfinge del Nilo, aguardo como si el tiempo hubiese de temerme a mí al igual que se dice de las Pirámides y no yo temiese el tiempo que obra sobre mí lo que la luz obró sobre una de esas tres fotografías que tomé del Ángel en los años setenta.

Aguardo con esta santa paciencia aunque reine lo oscuro. Y hasta me río o navego por este aguardar cual si con éstas mis alas pudiese parar todos los huracanes y sus soplidos de nubes, o cual si expusiese mi sobaco al aire desodorante.
Y me repito: Día, tal vez ni así se llame, por tiempo sino por su anulación, vendrá en que hablaréis de la Química-Física de la Resurrección. ¿Cuando la tengáis todos encima, cuando no quede otra pues todo lo demás haya desaparecido? ...Santa Bárbara cuando truena. Algún día se hablará de la Química-Física de la Resurrección, porque efectivamente pudo ser posible. Nada hay en la naturaleza, como se dice de la física cuántica sólo no la comprenden los que se creen haberla entendido, que pueda desdecir ni vida eterna ni resurrección. ¿Tampoco hay pruebas que lo afirmen? Pues menos hay prueba alguna sobre el descabelle teoría de cuerdas que pretenden teoría del todo de algo tan real como debiera ser la Física y no un acúmulo de fábulas, aunque no parábolas, o sí, como lo es. Cuerdas… “Algo chiquitito”. Como nuestra tierna canción de Eurovisión de este año que jurados con el voto ya decidido antes de oír ninguna no supieron apreciar.

Metabolismo viviente para un muerto: Catabolismo catastrófico

54

La química del metabolismo, sus oxidaciones catabólicas o de destrucción asimilación alimentaria, y el anabolismo –Otra vez Ana: Arriba- reductor que recompone o sintetiza las moléculas, discurre más que por el camino cesión-aceptación electrónica, por el de transferir o acoger átomos ionizados de hidrógeno, por el quitarse de encima al “hacedor de agua” o necesitarlo… Pero, para el caso, es lo mismo; y bien pudo ser aquella una radiación leptónica: Metabolismo de resurrección. ¿Qué mejor metabolismo?
Pero este muerto tan especial debió sufrir un catabolismo catastrófico: Brutalmente muerto en todos los sentidos, por la violencia de los otros ensañándose hasta arrancarle la vida y la muerte ejecutándose sobre él como sobre nadie antes: Tan totalmente muerto, que esa muerte que pasea lenta sus pasos sucesivos sobre los otros, aquí actuó de una manera galopante como una enfermedad virulenta. Se murió, todo lo que puede uno morirse hasta el desaparecer tus huesos, en unos instantes solamente. Ese mismo tiempo efímero que estiman los analistas de la Síndone para sucederse la radiación sin identificar.

Esa energía calorífica
Un puñetazo oxidativo de esta índole, que obligara a toda proteína a descomponerse en sus aminoácidos y éstos a su vez en sus leptones protones, +ión –ión, sería un calor. Suficientes megacalorías como para desprender cualquier puerta de entrada, hago referencia a la del sepulcro, esa gigantesca piedra removida, y asimismo a la de los mismísimos Cielos, esa Babilis puerta.
Y ya se sabe de la sensibilidad de las proteínas al calor, rápidamente se disocian en cuanto la temperatura no les es propicia. Bastaría con que la radiación se hubiese producido en un lugar del cuerpo, íbamos diciendo los ojos y el catalizador reactivo de las monedas de bronce, cobre casi todo en esa aleación, como para que se hubiese extendido al resto del cuerpo cual una reacción en cadena.

Así que cuando vemos escrito que “vivir es oxidarse”, una de esas frases con las que nos premian los fisiólogos, una piensa enseguida que morirse, más, esa descomposición para que nos asimile el entorno como si no hubiésemos estado durante toda la vida deglutidos por él. Con esto de “vivir es oxidarse” podríamos decir, y más ante el nivel calorífico de esta supuesta descomposición galopante, que el muerto VIVIÓ, según los que a la vida llaman oxidación, DE UNA MANERA DESMESURADA en esos pocos segundos o nanosegundos o fentosegundos que duró la radiación de descomposición.

Vamos a resucitar
Aunque no le pongáis ese programa a vuestras células, ya que sólo podrían admitirlo: LAS QUE NUNCA MUEREN, hoy conocidas como CÉLULAS MADRE: Una descomposición galopante que las dejase tan intactas al otro lado de la “radiación” o del otro lado de la resurrección. Antes de que se empezase a hablar de células madre, todo hay que decirlo, yo llamé a estas células siempre vivas que no son nuestras neuronas, las que también: “Células Carmen”. Como es lógico que haga cada cual con aquello que descubre, o piensa en ello antes de que otros vengan a hablarle de algo, nunca lo mismo sino parecido.
Y ya que no madres –nadie estaría dispuesto a considerarlas así, ¡y ni siquiera a considerar como célula alguna aquello de lo que hablo!-, mis células, esas que aguantarían intactas o se traspondrían al otro lado o a uno de los polos de la Resurrección, “el que va hacia arriba” –recuerden del capítulo anterior- o radiación catódica, leptón, electrón, los electronegativos aniones atraídos por el ánodo; “mis células”, hipotéticas hasta que no nos las muestre algún resucitado como hiciese con la llaga a Tomás (llaga que no era otra cosa que el corazón atravesado de un lanzazo, ¿cómo se puede sobrevivir a eso si no resucitando?), sigan llamándose “de Carmen”… Hasta que descienda o ascienda de la nada otro más capacitado como descubridor y hasta hacedor y, por tanto, más legítimo propietario de denominar en origen.

Otra vez viene bien aquí introducir la imagen de mi sueño tan propia para describir los dos polos de algo: polos centriolares en la mitosis o polos positivo – negativo en cualquier catódica radiación.

jueves, 17 de junio de 2010

Seguimos con la química-física de la Resurrección

53

Si la vida se trata de una neutralización, ese principio Afrohermes tan mentado por la Alquimia, un perfecto equilibrio entre lo alcalino o básico y la acidez. ¿Cómo la resurrección, que sería la vida después de la vida, o la Vida más allá, alcanzando ésta un rango de eterna, puede tratarse de borrar, desdecirse de lo que fuese aquí vida? Evitemos el espinoso asunto de cómo producirse de golpe en una macroentidad como un cuerpo esa disociación de la electropositividad del ácido, dado su déficit de electrones, ión + (Por cierto, Ión, así llamado el hermético Gran Maestro alquímico) y la electronegatividad de la base, dado su exceso de electrones, ión -.

Recordemos ante la pregunta anterior la definición de vida de alguien como el bioquímico Szent Gyorgy: Una pequeña corriente eléctrica movida por el sol. Un continuo trasvase de electrones que el ácido toma y la base da; un continuo trasiego de iones positivos negativos, fuera dentro, en las membranas de las células, las neuronas y sus microtubulares dendritas axones cuando el estímulo nervioso, pensamientos y etc, circulan por ellos.

Todo ello, este juego de iones potasio sodio viene a decirnos que la vida trasciende las raíces puramente biológicas para adentrarse en lo netamente físico. Estos aniones –otra vez, arriba, Ana-, cationes
(Anión, el que va hacia arriba, carga eléctrica negativa
Catión, el que desciende, carga eléctrica positiva), juegan a decirnos lingüísticamente qué “ascendió”, qué “descendió” en un fenómeno como ése, resurrección. Fueron los electrones hacia arriba, el dador de electrones, base, pues una acidez mortal descendió. ¿La muerte es un captador de electrones, ácido? La protónica carga positiva muerte. No olvidemos toda nuestra vida o química basada en el electrón.

Una radiación leptón sería pues la sucedida, una emisión de electrones de la parte alcalina que somos que los contiene en exceso. Rayos de electrones son los rayos X y es un frenado de la velocidad que se imprimió a éstos lo que la produce, una radiación que se frena, o disminuye con la distancia como lo observado en los hilos de la sábana. La luz sincrotrón en la naturaleza es otro ejemplo de radiación por la alta velocidad de electrones.

Radiación leptón para burla de las moneditas de idéntico nombre colocadas sobre los ojos del que se asesinó como esa infame calderilla que se desperdicia, si a un muerto pobre, no a un pobre muerto.

Anión, el que va hacia arriba, carga eléctrica negativa
Catión, el que desciende, cargado positivamente…
A 2010 me recuerdo de mis canciones 2005 a Alejandra Pizarnik y ese encuentro con ella descendiendo, cual sueño, de Otra Vida a mi vida de aquí; yo ascendiendo, por tanto, aunque ese ascenso hacia ella o por ella, vida superior ya, me haya supuesto un peldaño más de descenso en el infierno de esta vida. Donde bajar es subir, amigo Cátodo, camino descendente; y subir es bajar, Ánodo de mí, camino ascendente.
Yo voy arriba del sueño que tú vienes sueño abajo
Estos dos cantos 2005 a Alejandra, ahora en “Solo veo rosas –Divina tragedia homosexual de tu vida-“ http://soloveorosas.blogspot.com/2010/03/hacia-arriba-del-sueno-que-tu-vienes.html
http://soloveorosas.blogspot.com/2010/03/hacia-arriba-del-sueno-que-tu-vienes_06.html

miércoles, 16 de junio de 2010

La Química: Una respuesta orgánica a la resurrección

52


Una reacción química universalmente presente, tanto a nivel orgánico (no somos otra cosa que aminoácidos –un ácido, una base- los constituyentes de las proteínas), como inorgánico: La neutralización, o también reacción ácido-base.

Básicamente, y por eso somos el 80% agua, una reacción de estas características produce una sal y agua (No puedo sustraerme aquí, si hablamos de resurrección, a las palabras evangélicas: Vosotros sois la sal del mundo. Y si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará? Vosotros sois los aminoácidos. Si se perdiese esa sal, que llegó a cosechar la inteligencia o la conciencia más elevada, sin dar los frutos que de ella se espera, ¿cómo seguiría adelante el mundo?) Y su contraria, aquella que nos lleve a estar muertos o a no ser más aminoácidos, sería la disociación de lo amino –base- y lo ácido, o vuelta a su estado ionizado de los componentes de ese connubio.

Si fue una reacción contraria a la de neutralización, y ya vimos que ésta produce eso que se llama “sal” o aminoácido y agua, la disociación en lugar de producir ésta, la consumiría. Eso que se ha analizado en los tejidos que presentan las huellas de una radiación sin identificar productora de la imagen del muerto que envolviese esa sábana: los hilos del lino muestran una deshidratación, y una leve quemazón dando señas de una radiación que disminuye con la distancia.

La muerte es larga larga como una noche de invierno, y, desde luego, no todas nuestras macro moléculas se descompondrían a la vez y menos las moléculas básicas que a éstas componen o aminoácidos. Pero ¿y si aquí, sí? ¿Y si las moléculas básicas de esa persona se disociaron a la vez resultando de ese modo una ionización extraordinaria, base electronegativa, ácido electropositivo?

Una oxidación o descomposición orgánica sin precedentes, la ácida muerte actuando no lentamente sino con una “milagrosa” -hasta no dar con los mecanismos físicos exactos- celeridad. Lo alcalino y lo ácido del cuerpo tomando para esa increíble reacción toda el agua del cuerpo, somos 80% agua, más el pequeño aporte de lo mismo de los tejidos del lino.

¿Y la calderilla o leptones, monedas, que se le puso sobre los ojos al muerto, no juega ningún papel aquí, en esta rápida -como el REM, rápido movimiento de ojos en el sueño en su fase onírica- reacción? Esas monedas estaban hechas de bronce, una aleación en la que prima el cobre, ese gran transmisor de la electricidad? Que no en vano he mentado el “rápido movimiento de ojos”, pues voy a referirme a este órgano, peculiaridad que en los mismos lleva a guardar imágenes casi intactas aunque ya no las tengamos presentes, aunque hayamos cerrado los ojos. Y mientras los mantienes así, ¿no han notado, a veces, como una luz que procediese de ellos y chocase con los párpados, sin producir imagen alguna o produciéndolas de un modo difuso? Prueben a cerrar los ojos y la imagen que estaban mirando persistirá por un tiempo. Esa imagen que sigue reproduciéndose detrás de nuestros párpados, no en vano el nervio óptico está ahí y guardará aun sea por tiempo efímero aquello que lo excitó, nos habla de algo más extraordinario y acabo de apuntarles en la anterior interrogación: Una luz, como las imágenes oníricas, que se produciría en nuestro nervio óptico. Y me pregunto ¿Se canalizaría por los ojos aquella “milagrosa” –mientras no se descubran los mecanismos físicos exactos, como decíamos- radiación?

Sería de lo más excitante que esta radiación descrita en términos parecidos a los por mí expuestos aquí, y como catalizador de la misma esas dos moneditas de poco valor con las que cerraron unos ojos, fuese cierta. Sería como escupir sobre el rostro de los asesinos, sobre todos sus despreciables hechos, el utilizar aquello mismo con o por lo que ellos dan muerte a todas sus víctimas, moneda, dinero, poder, para deshacer su obra: resucitar el muerto. O matar el dinero aquellos que fueron asesinados por él. Todas las víctimas no son asesinadas, por poderes legales o ilegales, en nombre de otra cosa.

martes, 15 de junio de 2010

El conde tiene su conde

51

Glándula pineal
Unidad rectora o edecán de nuestro espíritu, guardián circadiano de nuestra vigilia sueño, ese tercer ojo tan hundido por una maldición en nuestro cerebro pero que sabe perfectamente de la luz por su íntima unión con la retina, igual que conecta con la división esquizofrénica de nuestros cerebros en dos hemisferios separados.

Guardián de nuestro espíritu y de nuestra juventud con su segregado producto melatonina, ese antioxidante que pone a salvo las células de las mortales sin propósito reproducciones, o de la vejez el desgaste.

Si hemos de tener un representante en este mundo del cuerpo que nos forma y él conociendo las órdenes que emanan de nuestra inteligencia, estado de ánimo, ese estado de ánimo que nos produce el comprender, que nos produzca el comprender la realidad superior que somos, él:ella ha de ser Pineal, nuestro edecán o conde, comites, compañero.

No permitamos que la “arenilla del cerebro” producida por la edad empañe su función melatonínica, esa elaboración de estado crepuscular, esa milagrosa frontera del cerebro donde éste funciona al 100% produciéndonos tan íntimo descanso que el sueño nos provoca, de la felicidad. Cisne Zeus o Tinia de la eterna Persipnae o Hebe. Esa belleza, juventud, que comió Dorian Gray por su retrato cuando debió extraerla de ahí.

Glándula pineal de los suspiros, de nuestra exquisita sensibilidad, que te llamé hace tiempo. Hija de la luz cual Isis; e hija de la amorosa oscuridad, la que nos pone a salvo del estrés, de este confundir el progreso con todas las artificiadas luces. Estas que me procuran a mí, por ejemplo, componer este libro y más vale que ni lo escribiese, descansase en ese amoroso útero de la total oscuridad, esa a la que ni vamos dejando ya ni campo en que expresarse con su lenguaje de estrellas sobre nuestras cabezas como únicas luminarias.
Luces artificiales, cafeína, tabaco, estrés, todo eso que impide a Pineal, además de la edad, realizar su trabajo contra ese mismo paso del tiempo y su proceso oxidativo: producir melatonina. Todo eso hago yo, hacemos como Athanores de mierda que somos, hornos alquímicos defectuosos, cerebros no mitrados por un majestuoso funcionar.

Athanor, he ahí Pineal.
He ahí a tu Conde, Comites, Compañero.
Espero que al presentártelo, rectifiquemos nuestra caída al abismo del resultar apagados por no estar atentos ni a la propia combustión de nuestra vida, que no se atasque el tiro antes de la hora.

Melatonina.- Ayuda a las mitocondrias, esos orgánulos heredados por vía materna (¿de quién lo heredaríamos dadas sus funciones de currante celular?) sin los cuales no existiríamos (de hecho no existimos: cuando llega la malfunción por el exceso de trabajo del orgánulo mitocondria, la célula es inducida al suicidio o la apoptosis) pues son las fábricas sobre las que recae la tarea más dura o de alimentación, producción de ATP; la melatonina ayuda a la mitocondria a recomponerse de tanto trabajo oxidativo, ya vimos hace dos capítulos como para la síntesis de una sola molécula de ADN necesita producir nada menos que la friolera de 120 millones de moléculas de ATP. Para ayudar a Pineal, este Conde de nuestro Conde, a producir la melatonina, existen alimentos ricos en ella. Háyase en algas, verduras, legumbres, cereales, frutas. No acudáis como primos a las consultas de los sacacifras millonarias, endocrinos a la virulé, que despluman a los que poco esfuerzo les costó ganar su patrimonio bajo la promesa de una juventud prolongada sin tener que cargar como el Dorian de Wilde con retrato alguno de ninguna maldición. Procuráosla vosotros mismos acudiendo a la única farmacia decente: La propia Naturaleza.

Dícese que la cebada, plátanos, tomates, arroz y maíz tienen o procuran excelentes niveles en esa sustancia regalo de Pineal, melatonina. Pero yo me inclino por las algas, pues famosa es la longevidad y salud de japoneses –ahí los tenéis, no caben dentro del ámbito de su propio territorio- degustadores de las mismas.

Las algas son las verduras del mar, hay hasta 24mil especies distintas y la mayoría son comestibles




A 2010 y este vídeo de RTVE sólo nos queda averiguar cuáles, de entre esas 24mil especies que pueblan nuestras costas, las de mejores niveles de melatonina, o ayuden a nuestro organismo a procurarlo.
Aunque tampoco se atiborren, ni yo por mi hipertensión, si son hijas de la mar salada. También las hay de agua dulce. No olvidemos que el exceso de algo procura lo que evitar queremos evadiendo el defecto de lo mismo. Un exceso aquí deviene en tan oxidativo o muerte de las células como su propio defecto. No animemos demasiado a nuestras trabajadoras, como herencia de mujer, mitocondrias a producir y producir ATP para la loca duplicación del ADN y, por tanto, de las células; sabemos que eso es cáncer.

Melatonina sí, sol sí; pero la hermosa oscuridad de la noche estrellada que con su luz no molesta. Preciado equilibrio que jamás descubriremos, al paso que vamos, en su exacta y aúrea proporción.

El caracol y el laberinto (La más completa historia de amor)

50


Neutralización
Puesto que el agua puede funcionar tan bien como ácido que como base, podría propiamente reaccionar consigo misma.
-¡Esto es una falta al pudor que ni los caracoles osan!
Diremos escandalizados.
De los caracoles se sabe que son Afrohermes, como el principio alquímico que sirve de portal a la consecución de la obra, el león verde, el oro verde, la panacea, el elixir, piedra filosofal o tabla tan esmeralda; pero jamás se les sorprendió infraganti cohabitación. Se unen a otro caracol y ambos intentan ser machos en ese abrazo sadomasoquista donde el, es de suponer, menos malo o sádico pierde jorobándose con el hembra jodido papel. En pocas especies, una los caballitos de mar, algunos peces abisales, la mantis religiosa que se merienda al estúpido macho, etc, el ser hembra significa ser el ganador en eso de los sexuales repartidos, y/o impuestos, por la naturaleza o el medio, papeles.

A la perfección de las relaciones sexuales por el caracol
Uno a otro se hincan una flecha de amor. Hasta el flechazo, y nada de metafórico, existe en estas zoológicas relaciones herederas del laberinto. Cupido Caracol. Éste sea el punto de partida, ¿debería decirse doloroso punto?, creo que no, para relaciones amorosas más completas: Macho-hembra cada cual del otro.

Creo que deberíamos practicar, como la buena música, estas relaciones amorosas de odio… aunque de oído, aportando todo el equilibrio existente en los caracoles de nuestra oreja para así vivir, en este laberinto de sexos, historias de amor que merezcan la pena. Vayamos oyendo y vayamos saliendo hacia ese sol con nuestras antenas. No un olor sino un sonido esto de vamos a hacer el amor. Oigámoslo primero. Dime cómo te sexualizas y veré de hacerme o no compatible. No nos caracoleemos luego con eso de para que uno gane, es menester que otro pierda, que esto no es una apuesta deportivo-benéfica sino un flecha por flecha: yo te cupideo tú me cupideas. ¿Estamos?

Nuestros pequeños parientes moluscos dicen que si ellos pueden, salir del laberinto, por más que se adentren, vergüenza nos debiera dar a nosotros como seres superiores estar supeditados a una cara del asunto, ¿qué tara es esa? Ya ven, salir del laberinto, es algo que ellos hacen con frecuencia: lo tienen por casa. Salen-entran y nunca la abandonan. ¿Hasta que no nos crezcan unos alargados cuernos, so satánicas sierpes, no nos daremos cuenta de que Afrohermes es la Piedra, Piedra de toque, Philosophorum Lapis? ¿No nos daremos cuenta de que existe otra posible alimentación sacando los cuernos al sol, alimentación por energía solar (¡Y a 2010 que ya estamos y tanto se habla de las alternativas energías!), fotosíntesis, esa maravilla que ni los Salomones osaron vestirse… digo, deglutirse? ¿No nos daremos cuenta de que alimentaciones así pasan por el ser Afrohermes, el más osado de todos los sexos?

Esta representación biológica -por medio de su concha casa- del laberinto, nos cuenta una hermosa historia. Historia de amor ¡y además monógama! Pero ellos nos aventajan, estos extraterrestres moluscos: Llevan los ojos en los cuernos y no a la inversa. Nosotros y nuestras excrecencias calcáreas delante de la vista, con esa venda, poco vemos. Un hueso delante de los ojos como la zanahoria que al conejo para que corra y ni alcance a saber que jamás la alcanzará. Vemos de todo; pero ese todo no es otra cosa que esqueletos. Podría decirse de nosotros aquello: El caracol, por quitarse de enojos, por los cuernos dio los ojos… Listos somos.

O seamos como el agua, agua de vida, ella tan caracol que hasta prescindió de su pareja, de lo tan Afrohermes:
Puesto que el agua puede funcionar tan bien como ácido que como base, podría propiamente reaccionar consigo misma.
Pero es un Onán tristísimo esto del ni espejo en el que te miras. Ser solo espejo en el que nadie se mirará. Así vamos de solos por la vida: Somos en un 80% agua; mas nada de agua regia y menos agua de vida. Y total por quitarnos de enojos… psíquicos, perdimos hasta el Cupido. No sólo se nos jodió, se nos jode, no sabemos encontrarla, la inmortalidad de ser como las plantas o los lirios, sino que hasta la mortalidad jodimos.

Humor molecular

49

(La materia tomándose a risa la Perfección. Donde “Perfección” es parar el ciclo, acabar con la reproducción sin límite, sin propósito)

La síntesis de una molécula de ADN consume 120 millones de moléculas de ATP

¡Egoísta, más que egoísta!
Con el bien que haría
todo el ATP del mundo
dando su apoyo al AMP cíclico
(AMP: Stop a la reproducción)

No. Si por algo es esa estrella tonta,
molécula en espiral, galaxia,
biografía que nos contiene
código que nos descifra.
O una estrella tonta sólo puede contener a otra:
Moraleja.

Dado que esto es un libro de fábulas –parábolas- debería contener más de ésas, Moralejas.

ADN comedor de ATP
Sería sano comer mientras lo que se consumiese no fuese la muerte, muerte de lo otro, nuestra propia muerte, disfrazada de… síntesis de ADN, o de cualquier otra síntesis.
120 millones de moléculas. ¿No hay para horrorizarse con este derroche, primero a nivel atómico –unos pocos átomos debieran bastar para lo que muchos- luego a nivel molecular donde una molécula ha de consumir 120 millones de otras para existir; y más tarde a nuestros niveles: millones y miles de millones de vidas humanas gastadas en el sin sentido, consumidas sin ningún propósito más que el reproducirse, pasar el testigo a las nuevas generaciones a ver si ellas dan con la clave de todo, la llave de los cielos que desde luego no porta Pedro (cuando debió portarla Magdalena, aquella que se atrevió hasta con la resurrección), aunque tampoco Thot el Trismegisto, sino Maat? Esa energía primera que debe estar tan escandalizada como una ante tanto derroche sin propósito.

Ylem, la partícula de los quince minutos, o los eternos protón electrón más el “un poquito más” en que toda la materia se basa

48

Ylem, la aplastante unión de neutrones que componía el huevo cósmico. Eso decía Gamow del denso punto material que precedió a todo prediciendo con ello a las estrellas de neutrones más que describiendo nada que hubiese en el principio.

Es mucho suponer a los neutros neutrones que sólo pueden vivir dentro del núcleo o en esas aglomeraciones descritas de los púlsares, 15 minutos tiempo medio de vida si en libertad, como los dadores de la carga eléctrica en el mundo, si eran ellos lo que existía en el principio. Más bien sería la aglomeración de una inmensa carga en protones y electrones o partículas similares que contuviesen esas cargas, lo que lanzaría el todo que ello mismo era a la nada de lo que no existía y así comenzó a existir, así se expandió el espacio, así se dispersó esa carga y su masa por todo lo que hoy conocemos. La aglomeración de todas las cargas, esa bola de neutrones, y “el espíritu de la golosina”, neutrinos, eso más que habita en los neutrones, haciéndola posible, así como a su estallido.

Describamos neutrones: Son las bodas de las cargas activas (positiva-negativa, femenino-masculino, bien-mal, materia-antimateria, o el nombre que quieran dar a esa dicotomía) al igual que en el principio Afrohermes (hermafrodita) de la Tabla Esmeralda que precede a la consecución de la piedra, el león verde, el oro de ese color. Y suman algo más que cero, un muy poquito más. Neutrino llaman a ese “un muy poquito más”, “puro espín”, un puro momento giratorio capaz de las mayores proezas, hasta de ser responsable de la entera creación. Pues el neutrino viene a ser aquí lo que se cuenta de la materia-antimateria para meter la ecuación de Dirac en todo esto del principio creativo: Materia antimateria se destruyen mutuamente; pero todo no desaparece debido a que existía un pequeño desequilibrio a favor de la materia en aquella suma (Afrohermes, pequeño desequilibrio también a favor de la mujer en esto de los sexos y nuestra especie. No hubiese existido el mundo de nuestra especie de no haber un pequeño desequilibrio a favor de la hembra, tantas morían, o morirían, las pobres, que la naturaleza hubo de inventarse ese desequilibrio en favor de esta especie que privilegió hasta a bombazos de meteoritos acabando con los dinosaurios) Todo no desapareció en el mundo de las cargas, principio Afrohermes que todo lo hizo de su negativa y positiva convención, pues los neutrinos, ese apenas espíritu de giro (en castellano existe la expresión que antes apuntábamos para hablar de la extrema delicadeza de algo: espíritu de la golosina), estaba ahí. Neutrinos, la onda que precede a la explosión supernova, aquí también siendo la avanzadilla de otra inimaginable explosión creadora, aunque de explosión no tuviese más que aquello del eclosionar, ser.

Porque nada “se creó” en ese momento, masa-energía, espacio-tiempo, si ya estaba todo allí: masa-energía que desde ella se crearía, y desde la nada el vacío que la bordeaba, su correlato de espacio-tiempo donde llegaría a desenvolverse.

Y pueden reírse desde la ignorancia de lo que dan por entendido, de estas palabras que ponen a las cargas y las partículas en las que ahora VERDADERAMENTE las observamos, protones electrones, como verdadero comienzo de todo… Un Universo tan eléctrico donde la masa no fue lo primero ni será lo último, pues ella y/o la energía no son más que manifestaciones de la carga.

-Estamos de acuerdo (aparecen, tras Gamow, las profesionales voces para decir); pero al principio no eran electrones protones, sino electrones positrones, además de neutrinos y fotones.

-Eran leptones únicamente al principio –les contesto- esos cuerpecillos que pasan de la fuerza fuerte. ¿No habrá electromagnetismo únicamente aquí y la neutrínica masa que decís a ello escapa no ser más que su consecuencia?





viernes, 11 de junio de 2010

Y cerraron sus ojos con dos leptones…pudieron ser electrones, aunque moneda romana

47

Así le taparon los ojos al Cristo, creamos o no en su historicidad, creamos o no en lo legítimo o lo falsificado del que dicen fue su sudario, la síndone de Turín.
Y creamos o no en esa historicidad, esa legitimidad, a mí las casualidades siempre me sobresaltan, siempre me indican que hay algo más allá de lo que todos creemos y queremos o no ver y saber. Dos leptones. ¿Cómo ha sido que esas partículas elementales que nos componen a todos y todo lo que vemos componen, átomos, electrones en ellos, esos cuerpecillos que hacen posible toda la química, llegaron a llamarse por el nombre de la moneda romana que pusieron a aquel crucificado sobre los ojos? Quisieron connotar los que denominaron esta familia de partículas lo contrario de fuerte, dado que no respondían a esa fuerza y sí a la débil, connotar lo mismo que los fabricantes, primero griegos, luego romanos, de aquella moneda: lo pequeña, en tamaño y valor (¿Qué valor puede tener una víctima? Sólo piedrecillas en los ojos, sólo monedas de escaso valor. Ese todo el tesoro con el que ser enterrados) Pero vayamos al griego, idioma que puso el nombre, leptón de leptós: limpio (desde luego que toda víctima, ya por el hecho de serlo, lo es); fino (con ese significado de elegante); menudo (la buena esencia en frasco pequeño); finamente trabajado (por supuesto); pequeño (como los niños); débil (de lo contrario no le hubiesen matado); delgado (lo están todos los que no comen bien, o los que comen bien habiendo excluido de su mesa el hartazgo propio de verdugos y otros sayones); sutil; agudo. Vocablos preciosos aplicables a tantas víctimas no únicamente de la que hablamos. Creo y creo más y más en esta partícula como dadora de algo más precioso que incluso la química, o sea esta vida y sus florales mundos que conocemos.

Una misteriosa radiación sobre la sábana, ¿la hubo o no? Una misteriosa radiación catalizada por los leptones monedas, leptones electrones.

Si debajo de todo este edificio de partículas y más partículas que los físicos van construyendo con sus aceleradores, hay una sola partícula, ahora pretenden una pequeña cuerdecita que con sus modos diferentes de vibración formaría a todas las otras, ¿por qué no leptones, electrones, esa increíble casualidad que hizo cerrar los ojos de un asesinado con dos sucias monedas como expresando qué fue verdaderamente lo que lo mató, qué, quiénes sus asesinos, dos sucias monedas y sus acuñadores, llamadas como el pequeño electrón principio de nuestra ciencia moderna?

Desde luego no son leptones electrones, ellos no sienten la fuerza fuerte, lo que han detectado componiendo protones neutrones y llaman quarks… Pero
El universo es cosa de poetas.
Déjennos soñar que existió aquella radiación
que sacó la vida en este mundo de un asesinado
a región que desconocemos,
que los verdugos no vencieron por esa vez,
que sacó la vida a la verdadera vida,
la que fue antes,
la que precedió al Universo que contemplamos
y atisbos de ello figuran en las letras del alfabeto de la vida,
aquellos nucleótidos que decíamos,
en nuestro inconsciente nuestros sueños,
como aquel mío donde el propio sueño se definía a sí mismo
como lo único que quedaba en pie del mundo anterior que precedió a éste;
vida, desde luego no este miserable muñón
que aquí conocemos por lo mismo
y del que no acabamos de arrancar como especie
por muy listos que nos creamos de lo tan dominantes.
El Universo es cosa de poetas más que de astrofísicos;
como puede también serlo la Biología,
de dioses,
la divina Vida;
y la Física, la que más debería ser cosa nuestra,
cosa de la poesía,
electrones que resucitan,
y no un cuerpo de novela
puesto en escena por algún científico gris
al que se premió con el Nobel
pues tuvo el santo acierto de combinar modelo aceptable
para lo que se cree componen neutrones y protones,
cuerpo de novela “Three quarks for Muster Mark!” (Joyce),
quark o “trago, cuarto, pinta de cerveza, whisky”
nombre con el que fueron bautizados esos supuestos componentes.
Desde luego los poetas no estaríamos tan borrachos,
por mucho que nos guste la cerveza el whisky,
a la hora de bautizar a nuestras criaturas
como lo están de todas las inimaginables novelerías
estos físicos.

¿Y si los electrones también están compuestos?
¡Pues lo mismo que conforma los nucleones, dé consistencia a ellos! Ylem primordial. Algo así como una Newton partícula, el gravitón que quieren transmita la fuerza de gravedad, que quieren pero ni saben cómo buscarlo.

Es la misma partícula que cada vez se vuelve más pequeña, más energética. Urdimbre de gravitón o cuerda, nido o enjambre de vibraciones que compondría a cada una de las partículas conocidas. A partir de 10 elevado a la veinte vibraciones tenemos un electrón, a partir de 10 a la 23, un protón. ¡Oh Planck, Planck, y tu inaudible h que ahora queremos cuerdas!



Ahora diríamos a 2010 que no eso, ni cuerda ni gravitón, aunque qué más da el nombre mientras no estemos seguros de lo que denominamos. Tal vez ese tan buscado higgs no sea sino las famosas masa energía de Planck, aunque digan que de eso están a años luz todavía nuestros aceleradores, incluido el mastodonte hadrónico del CERN. Mas yo pienso que la energía masa de Planck es algo así como el Dios Katalectikós del que hablábamos hace unas páginas, que termina antes de llegar a su fin, o da por acabada su obra antes de terminarla dado que la obra misma se encargará ella sola de ponerse el final, esperemos que adecuado; energía masa de Planck ¿alcanzable antes de que, según los cálculos, pueda dársele caza, alcanzable desde la región masa-energía con la que ahora esperan atrapar al denominado higgs o partícula divina? ¿Y cuál es esa masa-energía que abriría la región de Planck antes de que teóricamente pudiera ser abierta?

Pues aquí está mi candidata, mi propia masa energía extraída de la armonía observada sobre el papel en su propia configuración, carga eléctrica en la misma que igualaría en cada caso, según se construya este aglomerado de partículas que llegarían a actuar como una sola, bien con protones, bien con electrones, y con ambos formarse el nuevo átomo, ninguna otra partícula tenida en cuenta por mí para su formación; carga eléctrica conjunta de todos esos electrones o protones a conformar esa partícula, que sería igual en culombios a la distancia en metros de las longitudes de onda respectivas de uno solo, protón o electrón. Semejante “átomo” de tales dimensiones o peso 8247,592453 protones, cuando únicamente conocemos y los más pesados fabricados por los físicos, átomos hasta el momento no con más de 103 protones, aunque prometen que existen más y ésos todavía más pesados entrarían en una región de estabilidad como los hasta ahora conocidos de la tabla periódica que lo componen todo.

Esa famosa y futura región de estabilidad para los átomos sintetizados podría ser ésta, o así: Átomos que incluso prescindieran para estabilizar la excesiva carga positiva eléctrica del centro o núcleo (¡Con qué fuerza se repelerían 8247,592453 protones de la misma carga empaquetados en una región reducida, el fermi, 10 a la menos quince metros, o cualquier otra tampoco demasiado más amplia) de los mismísimos neutrones. Átomos formados de protones electrones, el ayudante neutrón, o la otra cara del protón, por fin innecesario para estabilizar con masa el núcleo.
Un átomo tamaño Planck o sea tamaño bacteria, 15143838,85 electrones envolviéndole que equilibrarían el núcleo con una diferencia de carga con él, 1836,152663 unidades, tal que ahora esas mismas unidades, pero en masa, diferencian protón electrón, o construyen todo lo que hay en el mundo bajo esa diferencia, en masa, de las cargas. Habríamos creado un mundo donde la diferencia de masa de sus componentes, protones electrones (no creo que ni merezca la pena seguir descendiendo en los tamaños y ascendiendo en las energías para encontrarle más ensueños de la energético a esto de la materia) hubiese sido traslada a diferencia de carga.

Creo que ésta es la partícula de la inmortalidad, aunque piensen que pueda o no construirse. Pues si de inmortalidad, si de vida perdurable y sin dejar atrás a nuestros muertos, vamos a hablar, hemos de entrar de lleno en el mundo de la física, energía, más que en el de las células, aunque recurriese la propia vida a éstas para ponerse a salvo en Universo sin guía que no hubiese expuesto su perdurabilidad en su propia obra. Como aquí nos exponemos los que escribimos a ser tomados por locos y no perdurar en ninguna memoria.


Y si éste es el átomo que vamos a ser todos, los electrones, como ahora, parte tan importantísima en él, pues ellos le permitirían ser; el átomo que todos seremos, hayamos o no perecido, en el que todos seremos transformados, ¿no pudo ser el primero de todos en pasar a estar compuesto con él, esa partícula inmortal, aquel extraño ser conocido con el nombre de Cristo? El primero en lograrlo desde aquí, nuestra dimensionalidad, ya que por la misma transición han pasado todos nuestros muertos, hayan sido en mundo de dimensionalidad distinta recompuestos con esa sola e inmortal partícula y no desde aquí como él.

jueves, 10 de junio de 2010

Tabla esmeralda, León verde, Ylem (La Yle materia madera, ¿ylem partícula primera no quark?)

46

Ylem, la Quintaesencia, primera de las sustancias de la cual todo el resto de la Yle materia, según Aristóteles. Ylem, así llamado también el león verde alquímico, piedra filosofal que al igual que los quarks, su carga, se llama por un color: verde, león verde, el oro verde.

Ylem que también llamó Gamow a la singularidad inicial, o punto caliente -¡a qué extremos!- principio de todo según el cura Lemaître, o al estado de la materia antes del big-bang… Extremo éste que nos deja asombrada: ¡Hasta materia había antes del big-bang, fíjate si no habría espacio, entonces, tiempo y todo lo demás, cuando se dice que esa explosión dio comienzo a todo! Prefiero quedarme con la exposición de Gamow: Materia madera antes del big-bang.

Se dice de los quarks –para los físicos esas piedras angulares del Universo- que son tres para formar los protones y neutrones de toda la vida y otros tipos de bariones. Y he aquí la mística física: tres como la trinidad santísima, aunque su denominación provenga de novela pagana amiga de los bares de copas de la Irlanda de Joyce; pero de hecho son dos. Que aunque no se pueda prescindir del tercero, para efectos del color, carga, masa, son dos, dos diferentes, al menos en protones y neutrones, el principio hermafrodita (Ya vimos que Afrohermes) del capítulo anterior.

Y son dos, principio Afrohermes, ¿que es uno en realidad? Lo que está arriba es como lo que está abajo, aquí hemos de invocar al principio hermético por excelencia, lo que está arriba es como lo que está abajo para la cabal realización de la Unidad. Quarks up - down, arriba – abajo, como en Alquimia. Protón, dos up, un arriba; neutrón dos down, un abajo. Todo ello para que sumen la carga eléctrica unidad en el caso del protón; o la neutralización de esa carga en el neutrón. Dos igualitos up, o dos igualitos down, menos en la propiedad, todo un artificio para que cuadren las cuentas de carga eléctrica y masa, llamada “color”, una convención como en su día lo fue, y sigue siendo, la condición de “negativa” o “positiva” dada a las cargas eléctricas electrón, protón. E igual que quitada la convención “color” los dos “arriba” o los dos “abajo” quarks de protón, neutrón, son idénticos, ¿podríamos rizar hasta la “cabal unidad” de que el que es arriba es como el que es abajo? … Demasiado ¿no? Pues nos volveríamos a quedar como estábamos: protón, neutrón. Aunque algo habría cambiado: sabríamos que los protones neutrones son un compuesto de algo; eso sí habríamos dejado claro esa otra propiedad que apunta la física sobre los mismos dentro del núcleo: protón pasar a ser neutrón y a la inversa, según necesiten balancearse masa y carga dentro del átomo.

Para mí que hay una sola entidad aquí. Lo pudiese atestiguar el Tres veces Grande Trismegisto si no la santísima Trinidad, ambos Dadores de Conocimiento, mediante la paloma (de la paz) la segunda entidad, o mediante la mitra horno alquímico, la primera. Trismegisto, Thot-Isis es su nombre egipcio, dos que son uno, la Maat Principio. A este Trismegisto llegaríamos sin mucha dificultad si pudiésemos juntar en una sola mente (no podrá ser la mía gracias al acceso a la cultura oficial que una tiene al carecer de aquello que la compra, no el utópico oro verde sino el reluciente de todas las reservas de ese metal en los bancos centrales) a un físico de partículas, un astrofísico y un bioquímico. Aunque seres así, al igual que el tritio, nacen en una proporción de uno por trillón de hidrógenos corrientes o personas del montón. ¡O sea que todavía no ha nacido! O si fue Cristo, no creo que Fulcanelli, este Tritio Trismegisto, ¿qué quiere decir ello? ¿Que la inteligencia sumará en todo el Universo ese trillón de entidades sidas, siendo o por ser? Buen trabajo si el Trismegisto Cristo ha de nacer en cada planeta habitado para redimir las inteligencias que por ellos se cuezan.

Tabla Esmeralda, Escrito verde, todo está en ti, Yle partícula resumen quark, ¡eres tú! Tú eres la Piedra del Conocimiento. ¿Cuál otra si no tú, libro ni abierto por más que te hayan asignado un color?

Si pudiésemos asomarnos a su contenido, tan perdido como el que mi estado de vigilia arruinó a mi mente onírica al despertar de aquel sueño donde se me entregaron unas tablas de luz, no eran verdes, ¿sabríamos que efectivamente podemos irnos despidiendo de tanta complejidad? (No digamos la que se añadió desde los años ochenta acá. Hablo por 2010, sumándose a los quarks abajo arriba y extraño, esa trinidad quark de los primeros tiempos, todo el “encanto” para hacer familia, la 2ª, con el “extraño” y además unos fondos y unas cimas para coronar con la 3ª familia. Ahora se piensa que no hay indicios de que existan más familias quarks, más las mismas partículas a más altas energías. Así pues los quarks fondo cima, que yo prefiero llamar de sus otros nombres, belleza verdad, serían la cúspide de lo energético que a la materia madera le es posible ir) Ylem, primera de todas las partículas (Me jodió el higgs con su condición de divina promulgada por Lederman, esto de partícula de la cual todas las demás. O que en realidad no hay otra cosa que esa partícula, como digo aquí) sacrificada en principio al “primero”: protón y luego al supuesto indivisible “átomos”, sacrificada por nuestros ojos que aún no te alcanzaron a ver; pero que estás ahí como testigo del sagrado principio de Unidad: Lo que es arriba es como lo que es abajo; no hay quarks distintos sino presentaciones diferentes de la misma energía.

¿Y qué hago con la carga, la carga eléctrica no esa convención “carga de color”, ni siquiera la convención de aquélla en positiva negativa? Si supiera eso, ya sabría más que Maxwell, el más necesitado de corrección a su teoría que el mismo Newton, como dejó patente todo el edificio de la física cuántica que sólo eludiendo a Maxwell pudo ser alzado.

Ylem, Tabla esmeralda, León verde, primera de las partículas.



Qué risa, sr. Lederman y su partícula divina aunque no tabla esmeralda, tu nombre es León, aunque no sabemos si viejo verde…
Seguimos pensando idénticamente a 2010, cuando el bochorno de no saber lo que describió al presentarnos el edificio matemático de la gravitación, tan buena para cohetes y algunas órbitas planetarias, se sigue achacando sólo a Newton y la que no deja de dar dolores de cabeza gravitación; pero ¿qué decir de Maxwell, fuerza eléctrica que se piensa entendida gracias a las flechitas de Feynman y la matemática de la renormalización andamio de la teoría estándar que pretende abarcar el mundo? Y de lo entendida que esté la fuerza eléctrica da fe esa rama más preciosa de toda la física que es la superconductividad, o física de las bajísimas temperaturas, que quizá en ella resida más el conocimiento último que se pretende alcanzar únicamente desde las altas energías, ardientes temperaturas.

Big-Bang Rebís Athanor (¿El cerebro mitra hacia el que evolucionamos por mor de las cisuras Rolando-Silvio al fin uniéndose, sexta evolución?)

45

(Hemos podido rescatar –y yo ya no sé qué pueda ser rescatar, cómo se pone a salvo la creatividad mediante la palabra, medio de expresión en el que tenga, para su desgracia, que recaer la sensibilidad o la inteligencia- el libro y con él este capítulo con sus añadidos 2010 y alguna corrección más al original. Menos mal que no hemos tenido que volver a teclear. Mas ¿Y el tiempo perdido con todas estas mierdas informáticas, algo que se supone vino para ayudarnos no para entorpecernos en esto de escribir, crear?)


Rebís.- El principio hermafrodita, la unión de lo masculino y lo femenino dentro del huevo filosofal.

¿Hermafrodita principio, o sólo Homosexual? Tan buen maestro de haber tenido alumnado heterosexual decente que no lo redujese a un amasijo de carne y alma torturada mutilada de muerte lenta, sólo por el placer de usurpar su sitio, alumno verdugo alzado así a la condición de maestro… en todas las barbaridades.

(¿Hermafrodita? ¡Afrohermes! Para poner a las señoras delante sobre todo si diosas del amor. Yo soy “todo un caballero”, que dijese la Garro haberse comportado como tal con su ex Octavio Paz. ¡Yo soy todo eufonía! No me negarán lo pésisamente que suena, y parece tener hasta un sabor de almeja pasada, lombriz de charco encogida, eso de hermafrodita. Mientras que Afrohermes suena a chorro de llamas quemando nubes para una pirotecnia de rayos. Digan conmigo: Afrohermes el solo sexo mejor)

Principio hermafrodita, dos sexos aunque uno, pues no nos podemos olvidar del padre esperma por más que le pese al óvulo extasiado en su decisión mayestática de alcanzar por el no-movimiento la inmortalidad que la ubicuidad le supondría… Sabe que le falta algo, aquellos hilos mitosis filamentos que son el movimiento, bien es verdad, centriolos del espermatozoide que guardan el secreto para que una dinámica vire a una estática de éxito y no a un simple suicidio budista por inmovilidad.

Los centriolos donados por el padre son para este rebís de la vida, algo así como el misterio que de la fuerza que matemáticamente describió Newton, gravedad, no supo, no pudo captar éste, ni Einstein tampoco, pues el misterio de la dinámica de los cielos, gravedad, no se reduce a un espacio se comba, caminos curvados por el peso de la masa energía. Eso, en todo caso, sería otra nueva de sus numerosas descripciones que ya desde los griegos se apuntan, pasando por Newton y su cuadrado de las distancias para una fuerza en un mundo de tres dimensiones…Y tal vez no haya cuadrado, no haya tridimensionalidad (A 2010 conocemos la teoría de Milgrom, la mejor teoría de la gravitación hecha al momento actual: Los cuerpos estelares en las grandes distancias que suponen, ya en las mismas galaxias, sus estrellas entre sí, y extragalácticamente, no se mueven bajo el patrón exclusivo del cuadrado de las distancias sino como si el universo apuntándonos una bidimensionalidad en su contextura redujese a la simple distancia ese cuadrado que supone su fuerza de cohesión. Y entonces aquí no hay masa oscura ni energía oscura ninguna, constante cosmológica, sino simplemente una forma de ser el espacio, y aquí sí entraría Einstein y su espacio se deforma en presencia de los cuerpos pesados, ese su pozo gravitacional sería el responsable de la tercera dimensión única en la que hasta el presente momento nos movemos o somos… Y ante todo esto que puede significar su descubrimiento de esa “pequeña aceleración adicional”, el modesto Milgrom sólo reclama una pequeña modificación a la 2ª ley de Newton –debió sentirse Newton como Dios escribiendo sus leyes- cambio de movimiento de un cuerpo es proporcional a la fuerza que sobre él actúa, tal como dijo el inglés y además esa pequeña aceleración adicional propuesta por Milgrom)


Mi nombre, Athanor inmortalidad, es un cerebro con forma de mitra no dibujado muy bien por la pluma de los esotéricos o distorsionado por nuestras cámaras de hoy día. Estilicen la imagen que abajo se da

Lo femenino está en el centro de esta mitra, mientras lo masculino gira debajo en torno suyo; el tercer piso de la misma es la obra conseguida por los dos, milagro de la unidad.

Cerebro horno y sus ramificaciones de nervios, hoy tan gris aplastado presentando esa geografía de intestinos:


Y ahí tenemos esos dos cañones del Colorado que cruzan el cerebro de arriba abajo y de forma lateral, cual si se tratase del mapa hidrográfico de dos amazónicos ríos, cisuras de Rolando y Silvio en torno a las cuales, la de Rolando, pueden verse las zonas motoras sensitivas, descritas en el hemisferio izquierdo, y el área del lenguaje que no aparece en las cercanías de la cisura de Silvio. Estos dos “ríos”, cisuras, que si juntasen su caudal ¿podríamos decir que hubiese hecho contacto algo? ¿Aquello que conduce al cerebro mitral, al modo de este athanor que aquí decimos, o decía el sueño: “A la consecución de unas mayores capacidades cerebrales por el amor”? Por el homosexual amor que se sintieran, y se pegasen con amor anatómico y no ese despegado platónico de no hacer contacto la una con la otra, cisuras de Rolando y Silvio.

A 2010 podemos decir que quizá sea esta la evolución, sexta -para coincidencia con los mundos mayas, el quinto en que estamos y al sexto que entraremos en el famoso 2012- hacia la que nos encaminamos o el cerebro solito evoluciona ayudado por una más verticalizada todavía posición del esfenoides en la base del cráneo que lo permita, citando, una vez más, la maravillosa, pues verdadera, teoría de la evolución humana de la dra. Anne Dambricourt

miércoles, 9 de junio de 2010

Putos rateros de mierda, empresas que se dicen legales y aquellos que las piratean

44

No tengo seiscientos euros para comprarme un office original, eso es lo que he ganado con mi trabajo de escribir de cuarenta años, y he de recurrir a los que ponen a disposición esos piratitas de la red, a los que mucho deberíamos agradecer si sus intenciones al hacerlo fuesen otras que las de lucrarse igual que hacen aquellos a los que piratean (¿dónde fue, aunque no existió nunca, eso de querer igualar con este medio, internet, el desequilibrio primero y más criminal, acceso a la cultura, medios con los que expresarse, aunque fuese forzando a ello y usando sus propias armas a los miserables que pretenden, ¡y vaya que si consiguen, y para los restos, y con este medio más!, que el sucio y delincuente mundo, presumiendo de legal en todas sus instancias, siga estancado en las mismas de la barbarie y la estafa, único que procuran todos esos desgraciados que lo gobiernan?); no tengo esos seiscientos euros de nada, más que un sueldo mensual para muchos, y recurriendo a estos office pirateados, esto ganamos:

Que nos borren los 43 capítulos que llevábamos pasados de mi original “Hemos vencido a la muerte” tecleado a máquina de escribir por aquellos primeros años de la década del ochenta. Que nos borren, y eso que el ordenador que uso para escribir no conectaba a la red más que para actualizar antivirus (ya que lo tengo puesto, ya que fuimos tan imbécil de comprarnos uno para dos equipos, al menos usarlo) . Nos lo borren. Microsoft por una parte, esa empresa capaz, pues así se lo consienten todos los gobiernos de la tierra, de las mayores estafas y los peores delitos contra la privacidad (no hablemos de Google) y hasta contra la propiedad intelectual, industrial (Primera de esas estafas, el que existan en el mundo sus sistemas operativos que ya debiesen haber desaparecido o no haberse instalado jamás si hubiese sobre el planeta Tierra atisbo de decencia, cada país ofreciendo gratuitamente a todos los internautas en él su sistema operativo propio de obligatorio establecimiento en todos los ordenadores que en él se vendiesen; y segunda, y con la que me jodieron, el que existan estos tratamientos de texto, cada país ofreciendo igualmente el suyo propio a todos los usuarios de los mismos. Pero ahí está la delincuencia Bilderberg, gobierno universal para los yanquis ya establecido desde el tonto el haba Bili Gates y su mierda, sin necesitar llegar al episodio, torres Gemelas, por el que se les vio el crimen ---asesinato genocidio miseria para los muchos y que sigan disfrutando de la libertad de la riqueza únicamente ellos, las genocidas gobernantes altas finanzas--- en el que se basa este sistema global); Microsoft, la empresa rapaz, por una parte, nos roba el documento, roba, que para que el robo sea completo, se trata además de borrar, que le desaparezca al autor el documento original pasando a ser así ya totalmente de ellos; y de la otra, borran, por el afán de robar el documento, esos desgraciados piratas de los ofrecimientos “gratuitos” que además de costar algo, aunque no sean los 600 euros en que valoran su mercancía criminal los chorizos legales, ¡resulta que mira con qué largueza se cobran, algo que vale más de 600 euros, pues si tu sangre tu trabajo de 1983-ahora! ¡Mercancía criminal, sí, pues ni debiera existir para mercachiflear con ella la tal mercancía, los gobiernos ofreciendo, a ellos mismos los primeros que no tendrían por qué pagar un abultadísimo recibo, sacado el importe de nuestras costillas, a estas hijasdelagranputa empresas yanquis establecidas para la planetaria depredación con el apoyo de su ejército universal jodidos por el cual estaremos todos hasta el final de los tiempos ya que ni franchutes que valgan para hacerles el corte de mangas del “por aquí vais a seguir extorsionándonos con el mayor arsenal atómico”; y al resto de los habitantes del país después, su propio oficinil tratamiento de textos, ya que creo que bien pagado tendríamos ese servicio mediante el robo a los que menos tienen conocido por “impuestos”.

Bajados pues de la red, de mi propio blog --que también considerará Blogger-Google como propiedad de ellos no de la que lo trabaja: lo crea-- los 43 capítulos precedentes, para rescatar añadidos y correcciones al borrador original… Tendré que volverlos a releer, aunque ahora no si quiero seguir con el libro, para ver si también por aquí… algún borrado-robado. Y lo hemos copiado de delante atrás como se ofrece a la lectura este pergamino de los blogs, las últimas páginas, las primeras. No está nada mal esto de empezar a leer por atrás, yo siempre doy comienzo así a los libros, además mi escritura es algo que lo permite; pero ¡joder! debería poderse paginar así en esta mierda que, si lo examinas en profundidad, es el tratamiento de textos del office, para que no se perdiese el auténtico orden de sucesión en el tiempo. Y así, para no perderlo, hemos dejado también la puta fecha que aparece a la cabecera de las entradas en los blog, presidiendo mis fábulas parábolas de ¡ojalá existiese la inmortalidad desde ya y estuviésemos dándoles los mismos palos que ellos a una durante cuarenta años, pero por toda la eternidad!

martes, 8 de junio de 2010

El calor del principio (¿Satanás como creador del mundo?... La satánica vida)

43

Al principio era el calor, calor aniquilante de toda materia que toda materia creó. Esto es lo que se nos narra desde la astrofísica, explosión inicial, Big-Bang.

De una explosión procedemos, según nos dicen. Somos un efecto bomba que bombas construimos para no olvidar nuestras raíces. Lo llevamos en la sangre que procede del hierro que fue lanzado a los abismos siderales con las explosiones supernova.

Nunca se ha dicho de Dios que fuese calor, calor sofocante de toda vida… que toda vida construyó curiosamente. ¿Tendrá algo de verdad esto del calor y el frío, primero en los océanos cósmicos, luego en el planeta, o será un telón de fondo, disfraz de las temperaturas que nubla la visión del auténtico Universo, auténticos nosotros mismos, vida auténtica? Nunca se dijo de Dios. Pero de Satán se dijo. Satán o el Principio enemigo: Príncipe Adversario.

….Quizá esa explosión Big-bang sea la forma de integrarse que tiene aquella egregia criatura reconociendo su error. Su error: Separación, Centriolo rebelde, criatura cilíndrica.

“¡Y somos hijos de ese error, somos él!” Podríamos decir tranquilamente descubriéndonos a nosotros mismos. Somos hijos de un error reconocido, como también se quiere que seamos hijos de Dios, seamos él. Reconocerse el error que somos, ello es la perfección, antes que admitir gratuitamente que fuésemos perfección alguna. Reconocerse el error. ¡Como todo Dios! ¡Mírale ahí mostrándose conforme Satanás al Principio! El acalorado Satán, Satán el colorado. Rojo, rojo, rojo. Dios Katalectikós que lo redujo todo a nada con su ira, pues todo terminaba antes de llegar a su fin (que dijo el sueño) Rojo como el Athanor donde se fragua la Piedra de la Inmortalidad, panacea u oro alquímico, todo lo concluye para alcanzar la meta deseada, todo lo concluye antes de que llegue el fin, pues ¿qué te matará si ya has muerto, calor o frío que te envuelve, duermes, y ya ni frío ni calor?

Caminar hacia la Verdad… Cuesta un Big-bang, cuesta equivocarnos, teoría del Principio, tan Príncipe del mundo pues te consideras tan principal. Cuesta un huevo, esa es la verdad, un huevo cósmico. Es a lo que me suenan todas estas teorías. Tan válidas son las patas de los elefantes sobre las que se sustenta el universo hindú.

Aunque la Creación entera es Satanás regresando a sus orígenes. Miradle caminar hacia el Dios que era: Galaxias soles expandiéndose… Que no se expanden, sino únicamente nuestra visión. Hoy somos menos tontos, más Satanás regresando a sus orígenes. Por ello se dijo que más sabe el Diablo… por haber visto tanto. Y no sabemos si eso, ver, tenga algo que ver (ahora se diría valga la redun. esa tan mencionada) con el tiempo.

Y ya ni frío ni calor. Y es el misterio de esto que conocemos por temperatura… Y es el misterio de esto, misterio de todo. Calor-frío, bien-mal, esas dicotomías que hoy se quiere tan falta de sentido la segunda como ni dudar se duda de la primera. ¡Pues dudad! Quizá existan menos cada vez bien y mal como algo separado, pues Satanás regresa a sus orígenes, este expandirse el Universo que es como si fuera un contraerse, quedarse donde está, aprender a ser en tan difícil equilibrio… mas si el Universo pudo. Quizá no existan bien y mal; pero de algo no existir, si el Universo pudo, y ya vemos que puede, aprender a ser en tan difícil equilibrio, ello será la temperatura. Os podéis ir olvidando de la termodinámica, algo tan falso como el tiempo. Supongo que si los físicos de más prestigio, tal que Dirac, hacen o hicieron sus apuestas sobre cuáles de las constantes de la naturaleza quedarán en pie como verdaderamente fundamentales, yo también puedo tirar mis dados: Ni dinámica cuántica, ni de Newton, ni menos calor, padre de todas las estadísticas, tendremos aquí, pues ni tiempo que valga, ya podéis ir tirando todos los cartier a la basura.

-¡¿Qué quedará entonces?! -Se mesarán las barbas o la barbilla ante afirmaciones tan contundentes.

Pues quedaremos nosotros, descreídos, la Vida que originó el Universo más que el Universo originó la Vida. La gallina siempre fue antes que el huevo, huevo cósmico que tan cómicamente presentáis sobre su punta cual si originado en eso, punta, punto, ese lugar sin dimensiones del que luego habéis llegado a sacar hasta veintiséis.

-¡¿El Universo lo originó la Vida?! –nuevamente se acaloran.

Desde luego no la vida de la molécula espiral, sino de la Energía que eres, esa que la molécula espiral capta y que ha de desprenderse de ésta cuando la misma se considera incapaz de seguir sustentándola.

-Molécula en espiral, arca de Noé, célula, fuiste lo más parecido a mí que llegué a fabricarme. Necesito una ayudita, please, desde vosotras para seguir con mi fábrica de universo sin que ya dude nadie de mí. ¡Os levantéis en pie de mitosis-anafase todas las células ascendiendo hasta aquí! Vida que fui antes que el Universo.

sábado, 5 de junio de 2010

La Esfinge y los cuatro elementos

42

-Si resuelves el enigma
Si me rescatas de las arenas del desierto
serás rey

Esto que consiguiera el Faraón egipcio
y Edipo
y ambicionara Freud,
Quintaesencia, Piedra filosofal perseguida por la Alquimia,
es muy fácil de conseguir…. en sueños.
Por tanto: No dejemos de soñar en la inmortalidad del triunfo o el triunfo de la inmortalidad.
Esa es la sensación que deberán sentir todos los facilitados, o menos, triunfadores. Algo como el sentirse inmortales, reyes de sus propias vidas no esclavizadas a nadie ya que a ninguna adversa circunstancia. ¿Quién tendría los medios en el Egipto de entonces para desescombrar la alzada de 20 metros por los 57 de longitud de la Esfinge, de la arena que la cubría hasta el cuello, si no un faraón, más bien futuro faraón, alguien que puso a una legión de idiotas a desescombrarle, desarenarle, para él los tesoros que aquel monumento contuviese?

Y preguntémonos al respecto de esta historia de la esfinge, y al respecto de los oscuros orígenes de las culturas antiguas -de repente unos labriegos dependientes del lodo de un río y sus inundaciones, alzados cual el primer faraón, Nemrac, ayer pastor y labrador y al día siguiente faraón, ¿qué se encontraría ése en las arenas del desierto que no fue esfinge, o sí, sí lo que contuviese esa esfinge y no promesa de reinar, sino auténtico dominio?; preguntémonos: ¿Cuántos siglos serían necesarios para cubrir de arena hasta la cabeza, lo único que vio el faraón, supuestamente Tutmosis IV, cuando se tropezó con ella en el desierto –y no fue ningún sueño que éste tuvo, en todo caso seguramente idea descansando a la sombra de aquella monstruosa cabeza- esos 20 metros de alto por 57 de largo de “imagen viviente”, Shesep anj? Y pensemos en Napoleón que igualmente la encontró en el desierto tras 1820 años solamente semienterrada, entendiendo que el abandono en esas construcciones, complejo de las Pirámides, provino desde la muerte de Cleopatra, fin del Imperio egipcio aproximadamente unos pocos años antes del inicio de nuestra Era. 1820 años transcurrieron para producirse únicamente un semienterramiento. ¿Más de dos milenios hubieron de sucederse entonces para que las arenas la cubriesen hasta la cabeza como la encontró, supuestamente Tutmosis IV el del famoso “sueño”? Creo que está claro que para nada construyó ningún faraón hipotético llamado Keops, o sea llamado con el mismo nombre que ya figuraba en la Gran Pirámide (Keops, Kueps como llamaban los egipcios a un pueblo superior desaparecido), y que vivió 1.159 años antes de Tutmosis, ni la Esfinge, originaria de tiempos prediluvianos (se ha constatado que la erosión de la piedra de la Esfinge fue debida a lluvias torrenciales y no a arenas de desierto. Lluvias torrenciales ocasionadas por el cambio climático que supuso el salir del periodo glacial último y la inmersión por las aguas de amplísimas zonas costeras, donde estarían ubicadas las civilizaciones primeras, o primera civilización que fue tragada por la catástrofe), y menos la Gran Pirámide. Y no porque algún liante historiador griego, muy amantes éstos de tergiversar todo lo que les convenía o su conocimiento no alcanzase (Igual que hicieran con la desaparición del imperio minoico provocada por la barbarie de sus pueblos helenos ensañándose con lo que quedase en pie de aquellas gentes tras la catástrofe del volcán de Thera y los sunamis que provocó barriendo la isla de Creta) cual Herodoto, declarase que aquel faraón la construyó incluyendo la irrisible historia de la hija de Keops prostituida por éste para así recaudar fondos con los que acabar de construir la pirámide, va a ser eso verdad. De risa. Pero no la historia según Herodoto, sino toda la historia que sigue basándose en semejantes fuentes.

De ese faraón, Keops, supuesto constructor de la Pirámide, se dice que fue venerado como un dios después de su muerte. Pero hasta en esto, una piensa que seguramente fue venerado antes, o que la veneración fue lo único que existió, o que posiblemente fueron dos entidades distintas aquel faraón y el “dios” que le antecediese y con el que se le identificase, seguramente ningún dios sino seres superiores de una civilización anterior hundida por la catástrofe del deshielo y que la barbarie de los pueblos periféricos a ella acabó con sus restos, sobre todo si milenios echados a ese horror sin nombre consentido por los cielos de hacer desaparecer algo mejor para que la bestialidad, al ejemplo de lo que sucedió con Thera y el pueblo minoico, sea lo que quede en su lugar, bárbaros helenos o bárbaros egipcios asimilando lo que les convino y haciendo desaparecer a lo demás. El mismo comportamiento depredador que seguimos luciendo desde entonces, nuestros primeros padres, hordas de bárbaros que terminaron de asolar una verdadera cultura, dejándonos la violencia y la tergiversación de todo aquello que ayudaron a desaparecer como “cultural” herencia.

La esfinge y los cuatro elementos
El agua te erosionó ya desde hacía seis mil años, hecha de tierra-piedra caliza, y el fuego y el aire de las arenas te cubrieron, cuando un faraón construyó según lo que asomaba de la gran Pirámide que te acompañaba, una pirámide remedo de aquélla y después su hijo otra menor, y otras menores para sus esposas. Y seguramente éstos serían, y no Tutmosis IV, ellos, Kefrén y su padre, se llamase o no Keops, los que retirarían las arenas, o ya se venían retirando desde el Nemrac primer faraón, gracias o por los tesoros que iban descubriendo y de apropiarse de los mismos, de pastores y labriegos rudimentarios convertidos en depredadores sangrientos, pasaron a faraones ya definitivamente sanguinarios por otros tres milenios.
Shesep aj, “imagen viviente”, la de la inteligencia en los ojos, hermosa belhit, los ojos que vigilan, ojos que vigilan que de nada te sirvieron si te depredaron y contigo a las auténticas manos que todavía quedasen con vida de los que verdaderamente te construyeron; hermosa belhit que te quisieron confundida con Belial o Abu-el-Hol, ese padre o abuelo del terror (terror quizá por la catástrofe que presenciar debiste, o los que así te llamaron supieron que presenciaste) guardas un misterio tú cual el de los cuatro elementos nucleótidos que nos componen si a los aminoácidos.

No dejemos de soñar con el triunfo de la inmortalidad, fuese solamente para que esta suma de injusticias monstruosas desde tiempos prediluvianos y catástrofes aún más monstruosas tengan algún día contestación, reparación, Ninti restituyendo, Némesis vengando, sea de la torpe naturaleza, crueldad de dios, maldad y torpeza de miserables humanos.

No dejes de soñar, Carmen, en eso, la inmortalidad del triunfo, pues el día que lo hagas estarás muerta. Y muerta del mismo horrendo modo que aquella, seguramente existió, mejor civilización que precediera a cuantas torpes de las cuales hoy descendemos. Muerta del mismo modo horrendo que cualquier civilización planetaria en cualquier planeta de la galaxia o del Universo puede ser barrida en un instante por cualquier catástrofe cósmica sin que ni polvo quede de su existencia.

Crueldad de crueldades
que podemos ir sorteando
que nos destrocen el alma
únicamente soñando.
Soñando que llego ahí al lugar que me impedís, impide la humana mezquindad y su vaguería implícita, ese instinto carroñero que aprovecha el mal de otros para medrar, soñando que llego ahí y que tomo lo que me es mío, lo que ya me gané a pulso desde tantos años ha. Soñando que veo desaparecer a todos los carroñeros y a su dios de mezquindad o a la torpe y desmañada naturaleza necesitada de tantas reformas y a los que pudimos meterla en cintura, incluso desde hace milenios, se nos mató.

Se te mató y estás soñando. Soñando que llego ahí. Sobresaliente en tesón.
Pobre Belhit, su cabeza sacando de todas las arenas de todos los desiertos no queriendo que le entierren sus inteligentes vigilantes ojos.


Que es una mujer como nuestra dama de Elche, no cabe duda. ¡Qué Kefrén retratado, ni qué Keops su padre construyó la Gran Pirámide! Tesón ante el abandono, tesón ante la barbarie. Mutilada. Y desde luego que por más que cuatro elementos.
Related Posts with Thumbnails